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Soul Light Soul Light Ilumina tu esencia
12 de septiembre · 4 min de lectura

Tres formas de usar el color en casa

Me lo preguntáis mucho: «¿por dónde empiezo si no tengo lámparas ni cremas?». Se puede empezar hoy, con lo que ya tienes en casa.

1. La luz que ya tienes

La forma más directa de trabajar con el color es a través de la luz. No hace falta un equipo de cromoterapia: sirve una bombilla de color, una lámpara de sal o incluso la luz que entra por una cortina.

La clave no es la potencia, sino la constancia y el sitio donde la aplicas. Un minuto de luz bien dirigida hace más que media hora sin criterio.

El color continuará actuando todo el día. Es una terapia que se percibe de forma inmediata.

2. La ropa como intención

Vestirse de un color no es una tontería: es una forma de recordarte qué quieres sostener ese día. Si sabes que vas a una reunión que te aprieta el pecho, el verde acompaña. Si te cuesta arrancar, el amarillo despierta.

Por eso, cuando se hace una sesión de armonización, recomiendo no ir de negro: no porque el negro sea malo, sino porque absorbe en lugar de acompañar.

3. El entorno

Mira tu casa con otros ojos: los cojines, la manta del sofá, las flores, la vajilla. Todo eso es color que estás recibiendo cada día sin darte cuenta. Cambiar dos cosas de sitio puede cambiar cómo te sientes en una habitación.

Y si quieres ir más allá

En el taller de cromoterapia veo esto en profundidad: qué color pide cada centro, dónde aplicarlo, cuánto tiempo y con qué movimiento. Es la parte que no se puede improvisar.

Ver el taller · 49 €